“El rigor científico, la apertura social y el compromiso territorial, es lo que define al ORRM”

El Observatorio Regional de Relaves Mineros de Antofagasta (ORRM) es una iniciativa ejecutada por la Universidad Católica del Norte; y financiada por el Gobierno Regional de Antofagasta, con recursos del Fondo Regional para la Productividad y Desarrollo, FRPD 2024 Código BIP 40067703-0. El proyecto se sustenta en el trabajo del Núcleo de Investigación en Desarrollos Tecnológicos para la Gestión de Residuos Mineros de la UCN. Este núcleo acumula años de investigación aplicada en tecnologías para tratar y valorizar relaves, incluyendo el desarrollo de un proceso validado para convertir relaves de cobre en áridos para materiales de construcción. La Dra. Elizabeth Lam Esquenazi, Coordinadora de Innovación y Sostenibilidad del ORRM, nos presenta los alcances de este proyecto regional y su aporte al desarrollo sostenible. Con 29 años de trayectoria en la Universidad Católica del Norte, ha liderado diversas investigaciones en inclusión social y minería ambiental, consolidándose como una referente en estas temáticas. Actualmente, integra el equipo del Observatorio Regional de Relaves Mineros de la Universidad Católica del Norte, dirige el proyecto Anillo ATE 250035 RESILMIN y es miembro del Comité Científico Asesor para el Cambio Climático para el período 2026-2029. Su experiencia y compromiso nos inspira a seguir trabajando en conjunto, fortaleciendo el trabajo científico.

¿Cómo nació la iniciativa del Proyecto Observatorio Regional de Relaves Mineros de Antofagasta? El ORRM nació de una pregunta simple pero urgente: ¿qué sabemos realmente sobre los relaves que existen en nuestra región? La respuesta fue que la información estaba dispersa, era inaccesible para las comunidades y no existía una instancia científica articulada que abordara el problema de forma integral. Desde la Universidad Católica del Norte identificamos esa brecha y decidimos construir una plataforma de investigación aplicada que no solo generara conocimiento técnico, sino que lo pusiera al servicio del territorio. El proyecto surge así de la convicción de que la ciencia regional tiene una deuda con las comunidades que conviven cotidianamente con la minería y sus residuos.

¿Cuáles son los principales desafíos de esta iniciativa a nivel regional y nacional? A nivel regional, el principal desafío es la magnitud del problema: la región de Antofagasta concentra una parte importante de los depósitos de relaves del país, muchos de ellos con décadas de antigüedad, escasa documentación técnica y ubicados cerca de centros poblados. Generar información confiable y actualizada sobre cada uno de ellos requiere recursos, tiempo y colaboración entre múltiples actores. A nivel nacional, el desafío mayor es normativo y cultural: transitar desde una visión de los relaves como pasivo ambiental hacia una visión de recurso potencial exige cambios regulatorios, incentivos para la inversión en reprocesamiento y una ciudadanía informada que pueda exigir y participar en esas decisiones. El ORRM busca contribuir en todos esos frentes.

¿Qué impacto tendrá el Observatorio Regional de Relaves Mineros en la comunidad y en otros actores del territorio de Antofagasta? Para las comunidades, el impacto más directo es el acceso a información: saber qué hay en los depósitos cercanos a sus hogares, qué riesgos representan y qué se está haciendo al respecto. Eso transforma a los vecinos de espectadores pasivos a actores informados, capaces de participar en decisiones que los afectan. Para la industria minera, el ORRM ofrece evidencia científica que puede orientar decisiones de gestión más eficientes y sostenibles. Para las instituciones públicas, entrega datos para una fiscalización más robusta. Y para la academia, consolida una plataforma de investigación aplicada con proyección internacional. En conjunto, el Observatorio aspira a ser un punto de encuentro entre todos esos actores.

La iniciativa pone un fuerte énfasis en la inclusión, la equidad de género y la participación de personas con discapacidad. ¿Cómo se traduce este enfoque en acciones concretas dentro del proyecto? Este énfasis no es declarativo: se expresa en decisiones concretas de diseño del proyecto. Por un lado, elaboramos materiales de divulgación en formatos accesibles, como cómics educativos sobre relaves mineros, pensados para llegar a personas con distintos niveles de escolaridad y también a personas con discapacidad visual o cognitiva, mediante lenguaje simple e ilustraciones. Por otro lado, la composición del equipo de investigación incorpora criterios de paridad de género y se promueve activamente la participación de investigadoras en roles de liderazgo. La participación en espacios como el GIS Day y la Feria Innova con Ciencia también responde a esa lógica: llevar la ciencia a contextos diversos, donde la comunidad pueda interactuar directamente con los resultados y con las personas que los producen.

Desde la investigación, ¿qué beneficios ambientales concretos puede generar la aplicación de un enfoque de economía circular en relaves mineros? Los beneficios son múltiples y concretos. El reprocesamiento de relaves reduce la superficie ocupada por depósitos activos, disminuyendo la exposición de suelos y acuíferos a metales pesados lixiviables. Al recuperar metales residuales mediante tecnologías modernas, se reduce la necesidad de abrir nuevas explotaciones, con todo el impacto ambiental que eso implica. El uso de sólidos de relaves en hormigones y morteros reemplaza áridos naturales, reduciendo la extracción de recursos no renovables. Y una caracterización más precisa de los depósitos permite anticipar riesgos de drenaje ácido o emisión de polvo, permitiendo intervenciones preventivas antes de que el daño ocurra.

¿De qué manera el Observatorio contribuye en la región de Antofagasta como referente en minería sostenible y economía circular? El ORRM construye ese referente desde la evidencia. Al desarrollar diseños experimentales completos de flotación, lixiviación y fabricación de materiales de construcción a partir de relaves, y al aplicar herramientas de inteligencia artificial para caracterizar geoquímicamente los depósitos, estamos generando conocimiento que no existe en ningún otro lugar de la región. Eso nos posiciona como interlocutores válidos ante la industria, el Estado y los organismos internacionales. La alianza con empresas mineras regionales como Minera Sierra Gorda y CODELCO son señales de ese reconocimiento. Queremos que Antofagasta sea un laboratorio referente en gestión sostenible de relaves.

¿Qué oportunidades de innovación y desarrollo tecnológico se abren para la región a partir de estas investigaciones? Las oportunidades son significativas. En el corto plazo, el desarrollo de protocolos locales de flotación y lixiviación adaptados a las características específicas de los relaves de la región puede dar origen a soluciones tecnológicas exportables. En el mediano plazo, la integración de Machine Learning para la clasificación geoquímica de depósitos abre una línea de innovación en minería de datos aplicada al sector. Y en el horizonte más amplio, la región podría desarrollar una industria de reprocesamiento de relaves con identidad propia: generando empleo calificado, atrayendo inversión y posicionando a Antofagasta como un polo de minería circular a escala latinoamericana.

Por último, ¿De qué manera el Observatorio Regional de Relaves Mineros conecta innovación, inclusión y comunidad para transformar la minería en Antofagasta? El ORRM parte de una premisa: que la transformación de la minería no puede ocurrir solo en los laboratorios ni solo en las oficinas de las empresas. Necesita que las comunidades comprendan, confíen y participen. Por eso hacemos investigación de frontera en flotación y lixiviación, pero también publicamos cómics educativos. Trabajamos con tecnología de Machine Learning, pero también nos instalamos en ferias de ciencia y en conversaciones con vecinos. Firmamos convenios con la industria, pero desde la autonomía y la ética que exige la investigación universitaria. Esa combinación —rigor científico, apertura social y compromiso territorial— es lo que define al ORRM y lo que, creemos, puede marcar una diferencia real en cómo Antofagasta se relaciona con su historia minera y construye su futuro.